¿Qué tipos de envejecimiento hay?

Cuidador de ayuda a domicilio con usuario anciano de la mano

Al referirnos al anciano cada uno de nosotros, cuidadores de nuestros mayores, tenemos un estereotipo en el que pensamos, que visualizamos sin ser conscientes incluso de ello. ¿A qué se debe? a que cada uno de nosotros tiene una vivencia personal de «nuestras personas mayores» y esa imagen va cargada de emociones positivas, negativas pero siempre con mucha carga emocional , que interfiere en nuestra labor de cuidadores. Solo he dicho que interfiere, es decir que media, que guía de una forma inconsciente nuestros pasos que nos anima o nos desanima, que nos da fuerzas o nos deja agotados, pero que siempre nos lleva a un momento y un lugar de nuestras vidas donde los recuerdos emergen.

Pues bien, hoy pretendemos hacer un breve resumen, a grandes rasgos, de los tipos de personas ancianas. Mencionaremos a nivel de síntomas generales que padecen, que nos podemos encontrar, Sin connotaciones emocionales.

Por supuesto siempre esperamos vuestros comentarios al respecto, vuestras opiniones, así como vuestras sugerencias de temas que os interesen para que nuestros profesionales os puedan orientar.

A grandes rasgos podemos hablar:

Anciano sano

Persona independiente, autónoma, limitada sólo por un proceso lógico de la edad. Son personas que viven en otra etapa evolutiva, adaptándose a los cambios que su organismo exige. Cómo vivencien estos cambios será lo que determine si se encuentran en una etapa de plenitud, de aceptación, de conocimiento de sí mismos y de sus limitaciones aceptándolo como parte normal del proceso de vida. O bien todo lo contrario. En muchas ocasiones son los cuidadores principales en muchos hogares. No obstante, la vigilancia de la salud en estos momentos de la vida es tan importante como en otras edades. Prevención y cuidado son dos medidas que deben aplicarse en primera persona, sus controles, un nivel de actividad aceptable así como mantener una actividad lúdica motivadora. Mantenerse activo es síntoma de una estado saludable. No restrinjamos tareas que pueden realizar de forma adecuada. El nivel de actividad es saludable.

Anciano enfermo

Aquel que padece una enfermedad aguda, por lo que es la patología y sus síntomas lo que marca el camino de esta persona. Es como cuando a un adulto le aparece una enfermedad, mientras ésta no remite es la que marca el día o los días que dure. En función de dicha enfermedad se hará la adecuación de su vida, de sus limitaciones funcionales y / o psíquicas, de sus cuidados. Cuando remita volverá a ser un anciano sano o si empeora o se complica pasaría a ser un anciano frágil. La evolución de la misma marcará las ayudas que requerirá y los pasos a seguir por los cuidadores.

Cuidador atendiendo a usuario con muletas

Anciano frágil

Hablamos de una persona que padece varias enfermedades agudas y que ya presenta características de dependencia parcial. El control de sus actividades diarias ya no es sólo suyo, le supera, depende de sus cuidadores para tareas que antes podía realizar por sí mismo. Una conversación motivadora, un apoyo en las tareas más exigentes del día a día no son suficiente apoyo para esta persona, requiere más de nosotros. Su dependencia empieza a marcar nuestras pautas de acción. Presenta una alta probabilidad de ser cada vez más dependiente. Es el momento para organizar los cuidados, establecer las rutinas y no adentrarnos en el cuidado de forma total ya que el nivel de demandas es muy probable que aumente de forma considerable y el desgaste del cuidador en estos momentos puede ser muy lesivo para el mismo, ya que las demandas pueden superarnos por la falta aún de organización en las mismas, ya que son imperiosas y acuciantes.

Anciano geriátrico

Un cuarto grupo es el anciano geriátrico. Nos referimos a una persona dependiente para las actividades básicas de la vida diaria. Son nuestros ancianos dependientes, lo cotidiano para ellos supone un reto al que no pueden enfrentarse solos. El hecho de vestirse, ir al baño o moverse les requiere un esfuerzo que no pueden realizar sin ayuda de un cuidador. Su afectación les hace vulnerables y la ayuda de los auxiliares les es indispensable. El continuo de demandas es imperioso, si se les satisfacen todas y no se les exige ningún esfuerzo, el grado de dependencia llegará a ser total, llegando en muchos casos a la institucionalización de los mismos. Las demandas para los cuidadores es total. Se hace prioritario una rutina en el día a día, una participación por parte del anciano no dejándolo que quede relegado a no hacer nada. La fragilidad es un factor de riesgo para la discapacidad, y valorar de una forma correcta qué puede hacer (con ayuda) y qué no se convierte en una parte imprescindible para marcar una meta en sus objetivos diarios. Una ayuda a domicilio delegando funciones será una contribución significativa

A grandes rasgos según la geriatría estos son la tipología de ancianos. Pero ¿preferís el término tercera edad?, ¿ha quedado marcado con rasgos peyorativos la palabra anciano? ¿Qué pensáis vosotros? Hacédnoslo saber en nuestros comentarios