Reaccionando en pandemia

Somos seres sociales. Es un hecho. Lo que nos diferencia es nuestro apego, nuestras relaciones humanas, mostrar nuestros afectos y relacionarnos.“Un abrazo es lo que más añoro”, nos dice un abuelo que acaba de cumplir 95 años.

Los primeros quince días. Los peores

Esta pandemia mundial nos ha hecho cuestionarnos, reorganizarnos y adaptarnos. Cada uno en el uso de sus recursos ha adaptado sus medios y sus conocimientos a la situación actual. La capacidad del ser humano ante situaciones extremas son insospechadas.

En muchos casos hemos visto que los primeros quince días han sido los peores, ¿el porqué?. El exceso de información sin formación destacada, el miedo como eco sin alternativas. Oímos continuamente número de casos, se habla de víctimas, de porcentaje de ascenso, de curva… Todo ello nos produce ansiedad y miedo y nos bloquea en la toma de decisiones.

Ante esta situación, en la que hemos pasado por fases con fuertes connotaciones emocionales así como actitudinales, nuestros mayores han dado ejemplo en cada una de ellas. Ellos se han enfrentado al miedo ocupándose de hacer las cosas. Siendo conscientes del peligro y adaptándose a la nueva situación, han adquirido nuevos hábitos, han asimilado las nuevas medidas, nos indican nuestros cuidadores. Han sido los primeros en ser responsables, en adaptarse, en ocuparse, en sentirse válidos y aportar.» Una vez más son un ejemplo a seguir» nos dice uno de nuestros auxiliares emocionado

Rural vs Urbano

De nuevo aquí la diferencia entre los mayores que viven en el mundo rural y los que viven en ciudad, como apuntábamos en otro artículo. Los primeros apenas han cambiado sus hábitos, sus rutinas, su propio ambiente les ha protegido de una forma más natural. Un avance en ambos casos: el acceso y comprensión al mundo de las tecnologías, ahora para ellos es más necesario. Las videoconferencias apenas tienen ya secretos para ellos. El fin, relacionarse con sus familiares, les ha facilitado el aprendizaje. Nos cuentan emocionados como algunos han conocido a sus nietos recién nacidos, o han celebrado el cumpleaños de algunos de sus familiares a través del móvil. Una nueva experiencia para ellos, se han adaptado a una tecnología que hasta el momento no lo veían necesario

Nuevas rutinas

Lo curioso es que todos ellos han establecido de nuevo unas rutinas, que les da sentido a su día a día y que les facilita el ver la solución más cercana. Una planificación que es lo que nos da orden y nos da un sentido, lo necesitamos.

Pero ante todas estas series de circunstancias siempre encontramos vivencias, actuaciones, iniciativas que hablan de la solidaridad y el bien hacer de los seres humanos. Nuestros mayores nos cuentan sus anécdotas, sus descubrimientos, sus avances. ¿Nos contáis algunos vosotros? Esos detalles que nos recuerdan que en cualquier situación se extrapolan cosas positivas.