Soy afortunado, el destino cruzó en mi camino a la FAAM

Luis resolviendo una incidencia informática

Luis Tapia Almansa, departamento de informática de FAAM

Ni en mis días más optimistas podía pensar, ni imaginar que mi vida laboral sería como la que hoy disfruto.

Hace ya unos años atrás comenzaba el C.F.G.S de Administración de Sistemas Informáticos, siempre me persiguió el fantasma, o llamémoslo miedo, de donde iba a trabajar o quién me iba a contratar siendo una persona con hipoacúsia una vez terminados los estudios.

Los días transcurrían entre apuntes y libros y se me presentó mi primera experiencia laboral en la Asociación de Personas Sordas de Almería. Yo en el instituto me relacionaba con otros alumnos con discapacidad auditiva y fue en esta etapa donde me “convertí” en signante o lo que es lo mismo aprendí Lengua de signos Española. Situación que me favoreció para poder tener esa experiencia dentro del mundo asociativo. Pero yo me estaba formando para lo que siempre me llamó la atención y lo que me gustaba desde bien pequeño. Y ese era mi objetivo poder trabajar con algo relacionado con mi perfil.

Todo pasó muy rápido y con ello el aprobado final. Llegó el momento, el temido momento, de buscar trabajo. Me sentí empequeñecer. Era el siguiente paso, enfrentarse al mundo laboral.

¿Por dónde empezar?, ¿a dónde acudir?, ¿qué decir?, ¿lo digo?, ¿digo que soy persona con discapacidad?, ¿lo entenderé? y lo que más me inquietaba y angustiaba ¿me entenderán?, ¿entenderán que soy una persona con discapacidad auditiva?

No había otra manera de obtener respuestas que buscándolas, así que con el apoyo de los que me quieren me puse en marcha.

No sé si porque soy un hombre afortunado o porque era cuestión del destino la FAAM se cruzó en mi camino y la respuesta que tanto desasosiego me causaba se disipó en cuestión de días.

Comencé a trabajar para FAAM en el año 2008. Empecé en el departamento de Recursos Humanos y no tuve o mejor dicho no tuvimos problemas para entendernos. Unas pautas para que la comunicación fuera correcta: llámame siempre que estés en mi campo visual, no gritarme que por mucho que os esforcéis no va a causar efecto y alguna que otra cosa que hoy recordamos y aún nos reímos. Pero lo que mejor resultado obtuvo fue la predisposición del equipo para romper cualquier barrera de comunicación. Y así entre papel y papel, signo a signo fuimos consiguiendo comunicarnos plenamente.

Ahora estoy en el departamento de Informática. Cambiar de departamento volvía a despertarme esos miedos de mi juventud pero iba con la tranquilidad de estar en la empresa adecuada y con los compañeros idóneos, ya son muchos años juntos.

Y en efecto las mismas ganas de trabajar en equipo que percibí en el anterior departamento me encontré en este. Y por cualquier departamento que pase es de la misma forma, encuentro a personas con las cuales se puede trabajar codo a codo sin que existan diferencias, ni barreras entre nosotros.

Ser usuario de la LSE y poder comunicarme con la lengua oral me da seguridad. Aunque la mejor tranquilidad me la proporcionan todos y todas los compañeros/as que desde el primer día que llegué a la FAAM me hicieron sentir uno más y si las barreras de comunicación son salvables es gracias al trabajo de todos/as, yo sólo no puedo tirar muros.