Voluntariado con mayores: dar cariño, recibir sabiduría

Elena Maldonado González, Coordinadora Técnica de CUIDAL

Todos tenemos cerca a familiares, amigos, vecinos o conocidos “mayores”. Es ley de vida: pasan los años, nuestros hijos y familiares se independizan, trabajan, forman su propia familia y llega un momento en que nosotros ya no trabajamos y tenemos “todo el tiempo del mundo”, pero nuestros seres más queridos parecen no tener tiempo para nosotros. Es en este punto donde juega un papel muy importante y enriquecedor el voluntariado.

A menudo escuchamos la palabra “voluntario” pero no llegamos a entender plenamente su significado. Todos hacemos actividades “voluntarias”: ayudar a alguien a cruzar la calle o a llevar la compra, atender a un familiar o conocido enfermo… Pero ser voluntario es mucho más: ser voluntario implica compromiso con las personas y con las distintas organizaciones existentes. No se trata ni mucho menos de convertir el voluntariado en un trabajo a tiempo parcial o completo, un voluntario jamás debe cubrir un puesto de trabajo, pero sí que hay que comprometerse, siempre en la medida de nuestras posibilidades, durante determinados días y horas (puede ser solo una hora a la semana, en una hora se puede dar mucho cariño).

En el caso del voluntariado con personas mayores este compromiso es, si cabe, aún más importante. Por desgracia, nuestros mayores están cada vez más solos en este mundo repleto de estrés, tareas “importantísimas” y actividades múltiples. Como hemos dicho al principio, nuestros mayores tienen, para bien y para mal, todo el tiempo del mundo. “Para bien” porque tienen tiempo para ofrecernos toda su sabiduría y experiencia, contarnos sus historias, compartir con nosotros su trayectoria vital, lo cual es sumamente enriquecedor para las generaciones de todas las edades: adultos, jóvenes y niños. No obstante, también tienen tiempo “para mal” porque todo el mundo parece estar muy ocupado menos ellos. Así, ocurre que a menudo nuestros mayores ven pasar las horas sin nadie que se dirija a ellos ni les dedique un momento de atención si no es para las necesidades más básicas: comer, vestirse o asearse. Y ahí es donde el voluntariado juega un papel fundamental: todos tenemos (o deberíamos tener)  aunque fuera una hora a la semana libre que podemos dedicar a escuchar a nuestros mayores, bien sea en su domicilio, dando un paseo, en un centro de día o en un hospital. Sólo tenemos que dar el paso, “comprometernos” y, algo fundamental, dirigirnos a una organización que nos guíe, nos forme y nos ofrezca todas las garantías (los voluntarios siempre deben estar cubiertos por un seguro de responsabilidad civil).

La Federación Almeriense de Asociaciones de Personas con Discapacidad “FAAM” cumple todos estos requisitos, y cuenta con una bolsa de voluntariado siempre activa y abierta. Las personas interesadas en colaborar con nosotros, tanto con el colectivo de personas mayores como con las múltiples actividades que llevamos a cabo durante todo el año, deben dirigirse a nuestra sede, situada en Calle Granada, número 190, Residencial “La Cartagenera” de Almería, llamarnos por teléfono al 950273911 o escribirnos al e-mail

faam@faam.es

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