Podemos salvar vidas, ¿Sabes cómo?

Javier López Gay, Enfermero

En nuestros quehaceres del día a día estamos expuestos a situaciones y circunstancias que pueden afectar nuestra salud sin llegar a ser conscientes de ello llegando a pensar que les pasará a los demás. Por ello, sería recomendable que todos los ciudadanos contaran con algunos conocimientos en primeros auxilios; es decir, que la formación en esta materia tuviese un carácter universal.

Entendemos como primeros auxilios al conjunto de actuaciones y cuidados de emergencia y de carácter no profesional que se dan a una persona de forma inmediata en caso de accidente o enfermedad repentina, y que se prolongan solamente hasta la llegada de personal sanitario especializado.

Estas actuaciones tiene el principal objetivo de conservar la vida y prevenir complicaciones físicas y psicológicas. Se trata, en definitiva, de aplicar unos conocimientos y técnicas sencillas que pueden hacer posible que la persona auxiliada se mantenga estable hasta la llegada de los servicios sanitarios de emergencia.

Formándose en primeros auxilios podemos aprender a actuar ante hemorragias, quemaduras, torceduras, picaduras de insectos, mordeduras de animales, ante una obstrucción de la vía aérea o una parada cardiorrespiratoria entre otras.

Especial relevancia adquiere esta última actuación. Podemos definir la parada cardiorrespiratoria como la interrupción brusca, generalmente inesperada y potencialmente reversible de la respiración espontanea y de la actividad mecánica del corazón.

La reanimación o resucitación cardiopulmonar es el conjunto de maniobras que tienen como objetivo revertir el estado de parada cardiorrespiratoria sustituyendo primero la ventilación y circulación espontanea e intentando restaurarlas definitivamente después.

Por ejemplo, supongamos que encontramos a un individuo tirado en la calle. Al valorarlo consideramos que ha perdido el conocimiento y no respira por lo que necesita una rápida actuación nuestra para ayudar a reanimarle. Para revertir esta situación, el procedimiento de la reanimación cardiopulmonar es el siguiente:

  • Cuando lleguemos a la escena debemos gritar pidiendo ayuda y tras valorar que este está inconsciente y no respira debemos llamar a los servicios de emergencias (112 o 061).
  • Mientras estos llegan nosotros debemos actuar colocando nuestras manos en su pecho y realizando 30 compresiones cardiacas. Tras ellos debemos realizando dos insuflaciones (boca a boca) para después volver a realizar las compresiones cardiacas y así simultáneamente hasta que lleguen los servicios de emergencia.
  • De forma ideal, todos los ciudadanos deberían tener conocimientos y destrezas para la hacer la secuencia de reanimación de forma correcta y así prolongar la vida de otras personas