La medicación en las personas mayores. Uso adecuado y seguridad en los fármacos

Rocio Cuenca Alonso. DUE

En la práctica diaria es habitual entre la población mayor, encontrar pastilleros, llenos de medicación, de todas las formas y colores. Esto, junto con las características propias de este grupo de población,  hace que el riesgo de interacciones o reacciones adversas se incremente. Por este motivo, es especialmente importante, la adecuada coordinación y supervisión de la misma, para asegurar que el tratamiento que toma es seguro, y cumple adecuadamente su cometido.

Las personas mayores son las principales consumidoras de medicamentos, y en ellas, podemos destacar importantes hábitos peligrosos:

  1. Errores en la toma de medicación por mala comunicación, bien porque se reciben instrucciones incompletas o inadecuadas, o por problemas cognitivos del propio paciente (repetición de toma, olvido…), limitaciones sensoriales (visual, auditiva…), que dificulta la comprensión de instrucciones.
    Elevada automedicación: especialmente en analgésicos y antiinflamatorios, laxantes, antiácidos y algunos tranquilizantes.
  2. Toma sin control de derivados de las plantas, que de igual modo, pueden producir interacciones y efectos no deseados.

Decálogo General en la medicación del Mayor:

  1. Seguir las dosis, duración del tratamiento, e  indicaciones del médico al pie de la letra: para evitar problemas de  pérdida de eficacia,  incremento de la toxicidad, u otros. En ocasiones es recomendable iniciar o finalizar el tratamiento de manera progresiva, según indicaciones.
  2. Evitar la sobremedicación, simplificar lo posible, para minimizar los efectos secundarios y las posibles interacciones entre medicamentos. Seguir exclusivamente el tratamiento indicado por su médico.
  3. Evitar tener medicamentos que no tiene que tomar, en casa. Revisar y devolver los caducados o los que no necesite ya, a la farmacia.
  4. Evitar la automedicación: siempre deberá pedir consejo previo a su médico o farmacéutico, explicando todos los tratamientos que forman parte de su pauta terapéutica.
  5. Considerar los productos naturales como fármacos, con actividad farmacéutica, y consultar al médico o farmaceútico antes de su toma, al igual que con los fármacos tradicionales.
  6. Conocer los medicamentos que toma, y cómo administrarlos. Hacer un listado de todos los fármacos con el nombre, dosis, frecuencia, cuándo inició y hasta cuándo lo debe seguir.
  7. Pregunte el momento del día en que se debe tomar los fármacos: puede que no sea indiferente, así como la afectación del estado de alerta, según sus obligaciones, u otros efectos que se prefieran evitar en determinados momentos del día.
  8. Usar calendarios de medicación o asociar su toma con una tarea rutinaria, para evitar olvidos. Puede ser muy útil preparar pastilleros diarios o semanales, con la medicación completa y ordenada por días y horarios, para asegurar y/o poder comprobar, que se ha tomado la medicación de manera adecuada. Si la persona acude a un centro de día, se puede solicitar a la enfermera que prepare el pastillero para las tomas realizadas fuera del horario del centro, y/o para fines de semana y festivos. Si no es usuario de centro de día, hay farmacias que ofrecen este servicio de manera gratuita.
  9. Potenciar la vía oral sobre otras más invasivas.

En el caso de la persona mayor, ante la duda de si ha tomado o no la medicación, consultar a un médico la conveniencia de repetir la toma, pero de manera general, y ante la duda, suele ser mejor omitir una toma, que duplicar la dosis.