Envejecimiento activo en los pueblos pequeños ¿Es posible?

Jesús Muyor Rodríguez, Trabajador Social

El envejecimiento en el medio rural es una realidad en España. Estudios nos muestran que casi un tercio de las personas mayores de 65 años que habitan en España; (el 27,4%) viven en pueblos de menos de 2.000 ciudadanos o en hábitats intermedios. Y el 75% de las personas en situación de dependencia, cualquiera que sea la causa, de nuestro país viven en municipios con menos de 5000 habitantes.

Envejecer en el ámbito rural no debería de ser un problema pero, lamentablemente, existen características que dificultan el envejecimiento activo mientras que otras singularidades de los pueblos pequeños pueden verse como una ventaja para envejecer con calidad. ¿Veamos cuáles?

Falta o inadecuación de recursos sociales de carácter formal para atender a las personas mayores

Nuestra sociedad está organizada con criterios urbanocéntricos y economicistas lo que hace que los servicios se instalen, principalmente, en las ciudades o pueblos con bastantes habitantes. Esto motiva, en parte, que más del 85% de las personas mayores en situación de dependencia, de entornos rurales, son atendidas dentro del ámbito familiar. Además, la falta de un adecuado trasporte dificulta, aún más, el acceso a recursos formales de envejecimiento activo.

Desmitificación del medio rural como paraíso para una vejez feliz

Vivir y envejecer en zonas rurales pobladas trae consigo ventajas relacionadas con contactos con las redes sociales próximas (familia y vecindario), aunque esta facilidad para las interacciones se está perdiendo en muchos núcleos rurales porque los lugares donde reunirse están desapareciendo. Pero también se producen efectos adversos como: mayor control social, que menoscaba la oportunidad de opciones personales libres, especialmente para las mujeres mayores; menor acceso a recursos socioculturales, asistenciales y de ocio, lo que produce una restricción clara de las posibilidades de participación e introduce una discriminación por razón del territorio; distanciamiento forzoso respecto al contacto con los hijos/as que emigraron a las ciudades por razones de trabajo; aislamiento relacional que llega a cristalizar en sentimientos profundos de soledad.

¿Cuáles pueden ser las oportunidades de los pueblos pequeños para impulsar el envejecimiento activo?

Fomento de la economía social, organizaciones con interés social, cooperativas profesionales y servicios de proximidad de atención a la dependencia:

La situación económica actual impacta con mayor fuerza en los núcleos rurales. Establecer estrategias de creación de empleo, real y de calidad, a través de la participación de los propios habitantes de los municipios deber ser prioritario para reducir las desventajas de la crisis económica y mejorar la calidad de vida de las Personas Mayores.

Acercamiento intergeneracional entre mayores y jóvenes:

La realización de proyectos intergeneracionales es una oportunidad en el ámbito rural. El marco en el que estos municipios suelen establecerse crea inmejorables ocasiones para escolares y jóvenes ¡Las posibilidades son infinitas!

Reforzar el papel más activo y solidario de los habitantes Mayores

El ámbito rural suele ser un espacio en constante transformación y en diferentes niveles o áreas. Las Personas Mayores tiene mucho que aportar a la sociedad y son un claro agente activo para complementar servicios de apoyo, asesoramiento, atención…¡La imaginación no tiene límites ni edad!

De esta forma los municipios pequeños pueden aportar muchísimos beneficios para las propias Personas Mayores ya que tienen la oportunidad de permanecer en sus casas y potenciar las relaciones con vecinos, familiares y amigos. Solamente es necesario crear conciencia del valor de nuestros Mayores y ofrecerles los servicios y recursos profesionales adecuados que mejoren su calidad de vida y la de sus familias.

Jesús Muyor Rodríguez.
Profesor del Grado en Trabajo Social de la Universidad de Almería.