Consejos para prevenir un ictus

Rocío Cuenca Alonso, DUE

¿Qué es un ictus?

Para hablar de él, primero debemos saber en qué consiste. Un ictus, también llamado infarto, derrame cerebral o accidente cerebrovascular (ACV),  es  un trastorno circulatorio por el  cual la sangre no llega al cerebro y las células empiezan a morir pues no reciben el oxígeno ni  los nutrientes que necesitan. Esto ocasiona una alteración transitoria o definitiva de la función de una o varias partes del encéfalo. La causa es la rotura (ictus hemorrágico) o el taponamiento (ictus isquémico) de una arteria en el cerebro.

Repercusión social

El ictus tiene un gran impacto en nuestra sociedad. En España es actualmente la segunda causa de muerte en la población general y la primera causa de muerte en la mujer. Además supone la primera causa de discapacidad y genera un gasto muy elevado para los servicios sanitarios y sociales. El progresivo envejecimiento de la población, los estilos de vida, la alimentación, el sedentarismo, y  la constante exposición al estrés, hacen que aumenten los casos de ictus. De hecho cada vez afecta a personas más jóvenes. Los expertos recuerdan que entre el 60 y el 80% de los ICTUS se pueden prevenir. Algunas personas pueden contar con una predisposición  genética pero en términos generales todos los factores de riesgo, a excepción de la edad, se pueden eliminar o controlar.

¿Cuáles son los síntomas de un ictus o accidente isquémico transitorio (AIT)?

  • Debilidad que afecta a un lado del cuerpo
  • Pérdida de visión en un ojo o parcial en los dos
  • Pérdida o dificultad en el habla
  • Pérdida de fuerza o parálisis en un lado del cuerpo y/o de la cara
  • Pérdida de sensibilidad en un lado del cuerpo y/o de la cara
  • Inestabilidad, desequilibrio e incapacidad para andar
  • Dolor de cabeza muy intenso o repentino, no habitual.
  • Sensación brusca de acorchamiento u hormigueo en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.

Cualquiera de estos síntomas se presentarán de  manera brusca.

En el caso de un accidente isquémico transitorio (AIT), aparecerán  los mismos síntomas, pero no dejarán secuelas, y desaparecerán rápidamente. De cualquier modo, ésta también es una situación de alto riesgo que requiere ser atendida de manera urgente.

¿Qué debo hacer si presento estos síntomas?

Lo primero que debe hacer es mantener la calma, e inmediatamente, llamar a los servicios de urgencias: 112.

Es probable que los profesionales le hagan preguntas que les permitan valorar si se trata de un ictus, como las que se describen a continuación:

  1. Hacer que el paciente sonría mostrando los dientes, para comprobar que ambos lados de la cara se mueven igual
  2. Hacer que el paciente cierre los ojos y mantenga los brazos extendidos durante 10 segundos para comprobar si uno de los brazos no se mueve o cae respecto al otro.
  3. Pedir al paciente que repita una frase para comprobar si el paciente puede hablar, si utiliza palabras incorrectas o arrastra las palabras.

En el caso de que los profesionales confirmen la sospecha de ictus será derivado a un hospital.

Cómo prevenir un ictus: las 10 reglas de oro

Si bien existen determinados factores que pueden predisponer a cada persona a padecer esta enfermedad, que son intrínsecos en la misma, y por tanto, inevitables, hay determinadas medidas preventivas que toda la población debería llevar a cabo, para prevenir ésta, y otras complicaciones cardiovasculares que pueden surgir, y que se detallan a continuación:

1º DA SALUD A TU VIDA: Un estilo de vida saludable es fundamental en la prevención de un ictus.

  • Dí NO al tabaco: El tabaco eleva de una manera vertiginosa el riesgo de sufrir un ICTUS y es el principal factor de riesgo que se encuentra en personas jóvenes que lo han sufrido. Duplica el riesgo. En cambio, parece normalizarse tras 5 años de abstención.
  • ALCOHOL, CON MODERACIÓN: el consumo de alcohol debe ser como máximo entre unos 12-24 gramos/día.
  • CONTROLA TU PESO: en casos de sobrepeso y obesidad se recomienda una bajada de peso progresiva con la ayuda de actividad física y dieta.
  • MUÉVETE: Hacer ejercicio y mantener una vida activa es fundamental para prevenir no solo los ACV, sino diversos tipos de padecimientos como las enfermedades cardíacas, tensión alta, colesterol y triglicéridos altos o diabetes. Por eso se recomienda llevar una vida activa y evitar el sedentarismo para mejorar nuestra salud. Se aconseja hacer ejercicio físico moderado unos 30-60 minutos al día y como mínimo 3 veces a la semana. Tras haber permanecido encamado por alguna lesión, enfermedad o cirugía, movilícese tan pronto como sea posible.
  • COMER BIEN, PARA VIVIR MEJOR: Llevar una dieta baja en grasas, hacer ejercicio y someterte a revisiones médicas periódicas es fundamental para conseguirlo.

2ª CONTROLA TU TENSIÓN ARTERIAL: Además, en el caso de presentar alteración de la presión arterial, mantener un control médico para valorar la necesidad de uso de antihipertensivos o tratar la hipotensión sintomática. Junto con un tratamiento farmacológico se recomienda una dieta hiposódica o sin sal.

3º CONTROLA TUS CIFRAS GLUCÉMICAS: Los individuos diagnosticados de diabetes mellitus deben controlar sus cifras de glucemia  con frecuencia. Además del tratamiento farmacológico, se seguirá dieta baja en hidratos de carbono y grasas, y rica en frutas y verduras.

 4º MANTÉN TU COLESTEROL A RAYA: Todos los individuos que han padecido un ictus o tienen riesgo de padecerlo deben realizarse exámenes de sangre y orina cada 6 meses o anualmente. Los pacientes hiperlipémicos -colesterol alto- deben ser controlados mediante estos análisis y debe regularse su medicación y dieta baja en grasas saturadas para reducir el riesgo de trombo en las arterias.

5º VISITA A TU MÉDICO: especialmente, si presentas factores de riesgo, es importante que chequees con regularidad tu salud, y sigas estrechamente las recomendaciones de tu médico, y el tratamiento farmacológico y dietético prescrito. Los antiagregantes plaquetarios forman parte de la prevención secundaria, es decir se recetan en aquellos pacientes que han padecido un ictus para reducir el riesgo de ACV. El fármaco más común asociado a la prevención del ictus es el ácido acetilsalicílico o aspirina (ASS).

6º CONOCER FACTORES DE RIESGO NO EVITABLES, PARA PREVENIR MEJOR: Existen otros factores de riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular que no pueden ser controlados, pero que, al seguir las recomendaciones anteriores, podrían ser menos influyentes. Estos factores de riesgo son:

  1. Contar con familiares directos que hayan sufrido ACV.
  2. Pertenecer al sexo masculino, puede predisponer más a padecerlo
  3. A partir de los 55 años el riesgo se incrementa.

7º REDUCIR EL ESTRÉS

El estrés crónico aumenta por cuatro la posibilidad de sufrir un ICTUS, al igual que tener una personalidad fuerte o temperamental, con picos de estrés. Así, mantener un ánimo sereno y positivo pueden reducir el riesgo ya que reduce la tensión arterial y repara el sistema cardiovascular.

8º DORMIR ES VIDA 

Durante el sueño, además del descanso del cuerpo, ayudamos a nuestro sistema cardiovascular a mantenerse en condiciones óptimas. Además, son de sobra conocidos los beneficios que supone el sueño en nuestro estado de ánimo, concentración, y estado físico general.

9º  AUMENTAR LA RESERVA COGNITIVA

Realizar actividades estimulantes para nuestro sistema nervioso central, como leer, aprender un idioma, aprender cosas nuevas, escribir, hacer tareas bimanuales, fortalecen nuestro cerebro,  frente a las posibles secuelas de un ICTUS. Es lo que se conoce como reserva cognitiva. En este caso, no prevenimos que ocurra el ACV, pero sí ayuda a minimizar  las secuelas y permite una mejor recuperación .

10º SABER ACTUAR SI OCURRE: Asimismo, si a pesar de todas estas medidas, ocurre un accidente cerebrovascular (ACV), o  ictus, es imprescindible actuar lo más rápido posible. El tratamiento farmacológico debe ser administrado dentro de las 3 o 4 horas del inicio de los síntomas. Por ello, será fundamental saber identificar los signos precoces de  un ictus y actuar desde la aparición de los mismos. Este hecho, puede salvar la vida y prevenir la aparición de secuelas, a menudo, irreparables.

Desde los centros de día de FAAM, así como con el servicio de ayuda a domicilio, trabajamos día a día para asegurar la correcta vigilancia y seguimiento de la salud de nuestros usuarios, prevención de complicaciones potenciales, y detección y tratamiento de signos precoces de alarma.

Por este motivo, y muchos más, CUIDA TU SALUD, ELIGE CUIDAL.