Cómo conciliar cuando hay dependientes en el hogar

Mª Jesús Mata, Responsable Institucional FAAM

Entrega, lucha, superación, constancia, valentía y optimismo son algunas de las cualidades que definen a quienes diariamente cuidan a una persona dependiente, representando verdaderos modelos de implicación que, sin embargo, se enfrentan en muchas ocasiones a momentos de desánimo y soledad en este camino de enorme esfuerzo.

Las ayudas esperadas no siempre llegan, o no al tiempo deseable, y las personas dependientes se encuentran con frecuencia en situación de indefensión, debiendo volcarse sus familiares directos ante esta inesperada respuesta ora institucional ora social.

Una grúa pequeña o no disponer de ella, una casa no acondicionada o la escasez de recursos económicos, son suplidos por la enorme voluntad de padres, madres, hermanos o hijos que hacen que el milagro sea cada día posible.

Pero en los primeros momentos de su vida como cuidadores/as, pocas personas están realmente preparadas para afrontar las responsabilidades y dificultades asociadas a la situación de cuidar a una persona dependiente. Por ello, es recomendable que, si las circunstancias lo permiten, elaboren un plan de acción que les ayuden a tener claras las metas del cuidado y la forma en que van a llegar hasta ellas, evitando así posibles consecuencias negativas en el futuro.

El cuidado de una persona dependiente implica múltiples tareas y responsabilidades, así como grandes dosis de tiempo y esfuerzo, características que hacen imposible que dicha situación pueda ser asumida sin problemas por una sola persona. Cuando ello sucede se derivarán consecuencias negativas para él/ella y en su propia familia, por lo que deberá clarificarse quién o quienes participarán en el cuidado y distribuir las funciones, responsabilidades y compromiso personal de cada familiar, evitando conflictos y resentimientos.

Las demandas de las personas dependientes pueden hacer que sus cuidadores vean reducido considerablemente su tiempo de ocio y disminuyan sus relaciones con familiares y amigos, lo que conducirá a su progresivo aislamiento. Si esto se diera, sería recomendable que el cuidador/a, buscase crear nuevos vínculos, nuevas relaciones  o amistades con las que poder compartir experiencias positivas que potencien su bienestar y aligeren su carga. Dedicar tiempo a sí mismas debe representar un compromiso.

El lugar en el que se vaya a cuidar de la persona dependiente debe reunir unos requisitos mínimos de espacio y debe estar adaptado a sus necesidades. También es indispensable que el cuidador/a consulte con los profesionales de la salud y con los servicios sociales las dudas y cuestiones relacionadas con el cuidado y con los recursos sociales que pueden utilizar, así como los medios para acceder a dichos recursos.

Las necesidades de cuidados y permanencia con la persona dependiente hacen que sus cuidadores se vean obligados a abandonar, o pierdan, sus puestos de trabajo, y en general sus propias vidas. Según los resultados de los últimos estudios de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones Laborales y de Vida (Eurofund), cerca del 70 por ciento de los trabajadores españoles afirma tener serios problemas para conciliar la vida laboral y familiar, y solo Letonia, Grecia y Chipre están detrás de España en materia de conciliación laboral, mientras la media de la UE es ligeramente superior al 50 por ciento.

Una jornada laboral con demasiadas horas y las demandas de las personas dependientes hacen que sea necesario avanzar en materia de conciliación en las empresas, programas de apoyo a la parentalidad, impulsar el sector de trabajadores de servicios a domicilio, como la atención a las personas dependientes, a través de la profesionalización de su trabajo y del reconocimiento social de su labor.

Y desde la propia estructura familiar se hace indispensable localizar recursos y estructuras sociales que permitan el cuidado y la atención de las personas dependientes (menores, mayores, personas enfermas y personas con discapacidad), reorganizar tiempos y espacios de trabajo, modificar los roles tradicionales de mujeres y hombres respecto a su implicación en la familia, hogar y el trabajo, así como contar con un Servicio de Ayuda a domicilio, Centros de Día, realización de actividades deportivas, de ocio y tiempo libre o acudir a una Escuela de Verano.