Síndrome del cuidador, ¿cómo prevenirlo?

Mercedes Rueda, Psicóloga

¿Prevenir o curar? Hoy por hoy,  hablar del Síndrome del Cuidador aunque no se configura como un tema de notoria novedad, si es un tema de  especial relevancia, ya que en la actualidad son muchas las personas que desempeñan el rol de cuidador/a principal de personas en situación de dependencia, y necesitan recibir información sobre los principales aspectos a tener en cuenta para la optimización de esta situación.

La figura del cuidador/a, como la propia situación de dependencia, surge en la mayoría de los casos, de forma inesperada, y éste/a de la noche a la mañana, sin información y planificación previa se ve envuelto en una nueva situación que requiere una adaptación inmediata y una disposición del cien por cien hacia la persona que en ese momento se encuentra en una situación de salud especial en la que su autonomía personal se ve disminuida.

Esta nueva situación, habitualmente prolongada en el tiempo,  implica una buena gestión por parte del cuidador/a principal y de su entorno, ya que si este proceso de reorganización no se desarrolla de forma adecuada, y prestando especial atención a su  bienestar personal, social y profesional, éste puede experimentar la sensación de no control de su vida ni de la propia situación de dependencia.

El “Síndrome del Cuidador”, es resultado del desgate emocional y físico que puede experimentar el/la cuidador/a, por asumir de forma íntegra e ininterrumpida el proceso de cuidado de la persona que lo requiere, y olvidar casi por completo su propia vida.

A través de este artículo recopilamos una serie de consejos para prevenir el Síndrome del Cuidador, y  que son fundamentales para el éxito en los cuidados prestados.

  • Cuida tu esfera personal, y dedica el tiempo necesario a cada una de ellas.
  • Presta especial atención a tu alimentación, descanso, estado físico, etc. y solicita ayuda profesional ante cualquier signo de alerta que experimentes.
  • Solicita apoyo institucional para minimizar el agotamiento propio de la situación.
  • Refuerza tu control sobre la situación, solicitando asesoramiento  sobre la evolución de la enfermedad.
  • Aprende a delegar, tanto a familiares, conocidos como a personal especializado.
  • Mantén el contacto con tu círculo cercano, y expresa de forma sincera tus miedos, inquietudes, sentimientos, etc.
  • Cuida tu autoestima, y refuérzate aquellos logros que obtengas y contextualiza aquellas dificultades que se generen en el proceso.