Nuestros mayores tras las Navidades

No analizaremos las distintas formas de pasar estas fechas mágicas, todos sabemos que hay épocas donde los sentimientos están más a flor de piel y donde los recuerdos nos invaden con fuerza.Nuestros mayores guardan determinados recuerdos como verdaderos tesoros.

La Navidad, las comilonas, las reuniones familiares han cesado. La rutina vuelve a cada miembro de cada familia y nuestros mayores retoman sus hábitos, sin el ambiente festivo que la época navideña supone. Pero el contar sus experiencias, el narrar qué hicieron, con quien estuvieron, se deleitan en aquellos momentos que siguen siendo mágicos para ellos. Nuestros cuidadores nos comentan: » le brillaban los ojos cuando nos contaba las gracias de su nieto». La alegría momentánea supone un resorte para afrontar nuevamente otro mes. Quieren contar sus anécdotas, participar de las de sus amigos y a pesar de algunas pérdidas, resulta reconfortante para ellos recuperar por unos días la ilusión de compartir con otros.

La importancia de nuestros recuerdos, influyen en nuestra calidad de vida
Nuestros recuerdos reconfortan nuestras emociones

Nos recuerdan las tradiciones de su época, rememoran como cambió todo, valoran los nuevos tiempos, cómo cambió todo y muchas cosas a mejor. Están realizando actividad cognitiva así como revivir las emociones, la importancia de los afectos en las relaciones, cómo influyen las emociones positivas en la calidad de vida de nuestros adultos.

¿Qué deseos piden sus mayores en estas Navidades? ¿cuántas anécdotas que ya conocíais os han vuelto a contar como si fuera la primera vez? ¿se le ilumina la cara con alguna en especial? Contadnos cómo han vivido estas fechas vuestros mayores.