Conociendo el Alzheimer y otras demencias

Lola Caparrós, Psicóloga

Las demencias en general y la enfermedad de Alzheimer en particular se caracterizan por el deterioro progresivo de las facultades físicas y mentales de los pacientes, que les conducen a una situación de total dependencia de una tercera persona para poder subsistir. Por ello, cuando una persona padece Alzheimer, toda la familia sufre la enfermedad en mayor o menor medida.

Cuando empiezan a aparecer los primeros desajustes de comportamiento y las pérdidas de orientación y/o memoria en su familiar, comienza un proceso que requiere una toma de conciencia por parte de la familia en general y del cuidador particularmente. Lo primero que se debe hacer en este caso, es acudir a un especialista que diagnostique o descarte la posibilidad de que nos encontremos ante algún tipo de demencia.

Los profesionales dedicados al diagnostico y tratamiento de este tipo de psicopatologías (neurólogos, psicólogos y neuropsicólogos) van a ayudar a hacer más llevadero el proceso de la enfermedad al cuidador, dando pautas y consejos así como aplicando la farmacología cuando sea preciso.

Desde hace varias décadas, los estudios sobre el Alzheimer y otras demencias han ido enfocados a encontrar una farmacología que retarde el proceso evolutivo además de múltiples psicoterapias que ayuden a estimular las diferentes funciones mentales que se ven afectadas desde la aparición de los primeros síntomas. Muchas de estas terapias aunque no sean determinantes en el proceso evolutivo de la enfermedad ayudaran al paciente a reforzar su identidad y su autoestima y a reducir el estrés.

Cambios de comportamiento

El progreso de la enfermedad hace que la persona que la padece sufra cambios de personalidad y cambios comportamentales, que en el día a día, y si no estamos preparados para ello, pueden producir situaciones complicadas de afrontar; por ejemplo, negarse a comer, a bañarse, a vestirse…etc. El uso de la música, una música neutra o “blanca” con sonidos que fomenten la relajación puede hacer más llevadero el momento de la comida o el baño.

Actualmente, se dispone de una serie de recursos como pueden ser las asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer y otras demencias o los centros de día. En estos centros encontramos profesionales especializados en este tipo de patologías que nos pueden dar pautas para actuar ante una situación difícil, así como los llamados “grupos de autoayuda”, grupos de familiares con los que poder compartir nuestras propias experiencias en el día a día con nuestro familiar.

Por otro lado, existe una amplia bibliografía en internet sobre esta enfermedad y otras patologías neurodegenerativas, que aporta información sobre las diferentes demencias que se pueden encontrar y sobre sus síntomas.