El Envejecimiento Activo: reto y oportunidad

on Miércoles, 19 Febrero 2014. Posted in Actualidad

Jesús Muyor Rodríguez. Trabajador Social, Profesor del Centro Universitario de Trabajo Social de la Universidad de Almería.

El Envejecimiento Activo: reto y oportunidad

La sociedad actual recoge los niveles de envejecimiento más elevados de su historia. Y a la vez que el número de Mayores crece, crece también el discurso social que trata el envejecimiento como un problema social, basado en los prejuicios y las visiones estereotipadas.

¡Grave error! El envejecimiento es un fenómeno que porta importantísimas contribuciones sociales e, incluso, económicas, al conjunto de la sociedad. Los últimos estudios publicados en España nos muestran que los Mayores sostienen el 27% de los hogares españoles y que, además, por cada euro que se invierta en el Mayor, tiene una reversión de dos euros. Si a esto sumamos el apoyo familiar que, en buena parte, realizan los/as abuelos/as, tenemos como resultado un importante valor social en alza.

Pero esta realidad no se ve reflejada en el conjunto de la sociedad. Una sociedad constituida a golpe de normas donde el envejecimiento activo queda reducido a una mera declaración de intenciones. En todo el entramado que implica implementar una política social sobre envejecimiento activo se van diluyendo y perdiendo pilares esenciales para garantizar la plena participación en la sociedad de nuestros Mayores. Ante esto, los retos son claros: que las Personas Mayores amplíen sus oportunidades de participación en todo lo que les atañe para que puedan seguir ejerciendo sus derechos como ciudadanos y ciudadanas activos/as.

Requisitos para el envejecimiento activo: del dicho al hecho va un trecho

Para potenciar el envejecimiento activo no basta con hablar de envejecimiento activo. Tenemos que proporcionar las condiciones reales, favorables y suficientes para ello.

Tres requisitos nos sirven de guía;

1. Poder: se tienen que crear sistemas alternativos que propicien el envejecimiento activo, creando cauces que lo permitan en todos los niveles (normas, mecanismos, organización, estructuras...).

2. Saber: las principales dificultades que ponen en riesgo este requisito son la falta de conocimientos y habilidades para ser capaces de generar procesos participativos de envejecimiento activo. Como profesionales tenemos que exigirnos aprender, conocer y saber técnicas, destrezas y habilidades para su aplicación.

3. Querer: éste suele ser uno de los aspectos más preocupantes de cara a la práctica. Incentivar el envejecimiento activo entre las propias Personas Mayores requiere mostrar la participación como algo satisfactorio y creativo. Crear motivación es necesario, sin olvidar que estamos abordando cambios de actitud y, en este sentido, los cambios rápidos no suelen producirse. Para que esto sea eficaz y útil tenemos que contar con las opiniones de las propias Personas Mayores, hacer que participen en todo el proceso de cambio activo y, además, hacer los resultados públicos, verificables y evaluables.

El envejecimiento activo requiere que la sociedad en su conjunto se comprometa a realizar actuaciones que involucren a todos sus actores. Garantizar condiciones básicas de vida para las Personas Mayores es necesario pero no suficiente. La población Mayor debe pasar de ser objeto de atención de servicios a verdaderos agentes (sujetos activos) de las políticas públicas, las dinámicas de la comunidad y las actuaciones de los profesionales.

No lo podemos olvidar: las Personas Mayores además de no ser un gasto, son promotores de vida.

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